Revista Ciencia de la Mente

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Artículos de la revista Ciencia de la Mente

 

EXPLORA Y ABRAZA LA DIVERSIDAD Por: Terry Drew Karanen


¿QUE ES “DIVERSIDAD”

Ciertamente se oye mucho acerca de la diversidad en las noticias y los medios sociales. Este tema se ha convertido en el fundamento de muchas organizaciones y corporaciones. Casi todo el mundo tiene alguna opinión sobre la diversidad.

Las conversaciones acerca de la diversidad, sin embargo, varían desde los planos entusiastas para hacerla una parte normal de la vida hasta la resistencia acerca del concepto mismo como algo que va a destruir nuestra forma de vida. En un extremo de la balanza encontramos inclusividad y cooperación, mientras que en el otro, encontramos una tenacidad tal,  casi sacrosanta de mantener intacto el estado actual de las cosas que casi se acerca a la xenofobia.

Cuando nos enfrentamos con el cambio, podemos idealizar nuestras experiencias actuales o pasadas. La prosperidad de América en los 1950s fue disfrutada por muchas familias, aunque la mayoría de ellas eran de gente blanca. Y aún en esos hogares, la idea de que todo era armonioso todo el tiempo simplemente no es verdad.

Sin embargo, muchos americanos se remontan a esos años como si fueran algo así como utopía dichosa sin problema alguno. Tal vez para algunos podría haber parecido eso, pero otra vez, siempre es más fácil para los que “tienen” recordar un pasado brillante que para los que “no tienen.” Entonces, ¿cómo encaja el tema de la diversidad en nuestras vidas hoy, tanto personal como globalmente?

Definiendo la Diversidad

La legislación de acción afirmativa ha obligado a la educación superior a aceptar una escala más diversa de estudiantes en las últimas décadas. Las escuelas y universidades han llegado a comprender que vivir en una sociedad global significa que cada persona debe reconocer el caleidoscopio de ideas más fácilmente disponible para nosotros ahora que nunca antes.

A nosotros nos corresponde abrazar una idea más amplia de lo que nuestra propia cultura y nuestras prácticas nos han enseñado en el pasado. Por ejemplo, Luther College en Decorah, Iowa, afirma que "entender las diferencias implica reconocer y aprender las dinámicas  interculturales, las identidades sociales y la amplia gama de opciones culturales que la diversidad nos proporciona a todos." Para aprovechar esas opciones, debemos dejar al lado nuestras ideas preconcebidas acerca de cómo debe ser la vida, de cómo deben actuar las personas, y de que nuestras creencias son superiores a las de los demás. Esto no quiere decir que despreciemos o descartemos por completo nuestra forma de vida. Lo que hacemos cuando abrazamos la diversidad es abrirnos a una idea más grande que nosotros mismos. Supongamos que tienes un grupo de americanos blancos, todos rubios, todos altos y todos exitosos económicamente. Eso no se ve muy diverso realmente, ¿verdad?

¿O, sí? Si lo miramos más de cerca, podemos encontrar que uno es un viudo jubilado; otro es un homosexual soltero con hijos; el siguiente vive con su compañero de hace mucho tiempo que es afro-americano; el cuarto está en una relación poliamorosa con tres mujeres y otros dos hombres; el último es un inválido.

Un simple vistazo bajo la superficie nos muestra que nuestro juicio inicial de que la composición del grupo era homogénea nos indica que es más diversa de lo que pensábamos. “Sí,” alguien podría decir, “pero aún así todos son blancos.”

Eso es cierto, y aquí hay una maravillosa enseñanza para nosotros. La diversidad puede ser adulterada para apoyar las clasificaciones y/o la parcialidad. Cuando buscamos la diversidad, ¿estamos buscando la diversidad que refleje la forma en que creemos que somos diferentes o especiales, sin tener en cuenta nada que contradiga ese enfoque? Nuestra creencia de que somos especiales ¿realmente significa para nosotros que somos superiores? ¿Somos capaces de aceptar y reconocer la diversidad que existe, aún cuando no encaje en nuestras nociones preconcebidas?

El Queensborough Community College en Bayside, Nueva York, se refiere a esto cuando revela que “el concepto de diversidad abarca la aceptación y el respeto.” El colegio también nos dice que esto se logra “al fomentar un clima donde la equidad y el mutuo respeto son intrínsecos.”

La diversidad es definida muy frecuentemente como el color de la piel de la gente. Decir que tenemos una organización, o un grupo, diverso sólo porque tenemos gente blanca y negra de la primera nación, asiática, o latino/hispana en el grupo solamente indica que tenemos diferentes razas representadas. Si todas esas gentes son directores ejecutivos de las compañías Fortune 500, entonces nuestra percepción cambia.

Esta es la forma en que la University of Oregon define la diversidad: “El concepto de diversidad abarca la aceptación y el respeto. Significa comprender que cada persona es única y reconocer nuestras diferencias individuales. Estas pueden incluir las dimensiones de raza, etnicidad, género, orientación sexual, estado socio-económico, edad, habilidades físicas, creencias religiosas, creencias políticas u otras ideologías. Es la exploración de estas diferencias en un ambiente seguro, positivo y edificante. Es entenderse mutuamente e ir más de la simple tolerancia hasta abrazar y celebrar las ricas dimensiones de la diversidad contenidas dentro de cada individuo”

Nadie quiere ser excluido. Los seres humanos son criaturas sociales y naturalmente buscan la compañía de otros. Cuando las diferencias que poseemos nos separan de un grupo, podemos sentirnos inclinados a cambiar las relaciones. Pero el color de la piel, la raza y varios otros factores no van a cambiar.    

La conversación entera puede rebotar entre, “¡Excepto yo!” y, “¡Acéptame!” Esto se reduce a determinar si queremos tener la razón o queremos ser felices. En una sociedad diversa con mutuo respeto y equidad, la única forma en que esto sucede es cuando creamos un mundo que funciona para todos.

De Tolerancia a Aceptación

Hace más de dos décadas, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el año 1995 como “El Año de la Tolerancia.” Las iglesias y ministros alrededor del globo tomaron esa bandera, y el concepto era más bien honorable. Personalmente, me negué a participar. ¿Por qué? En ese entonces pensé que no quería ser “tolerado” por nadie; quería ser aceptado.

Por supuesto, preferiría que alguien me tolerara a que me causara algún daño. Pero si solamente toleramos las acciones o actitudes de los demás, hay un mensaje subliminal circulando simultáneamente que grita que lo que realmente queremos es cambiarlos, generalmente a nuestra forma de pensar.

La aceptación no significa aprobación — la gente se olvida, o no están enterados, de eso. Alguien que no fuma, por ejemplo, podría estar relacionada con un fumador. Aunque el fumador solamente fume afuera, la que no fuma podría querer que su amado deje de fumar. Ya sea que la que no fuma acepte sin reservas al fumador y decida comprender que probablemente el hábito no va a terminar sin un deseo de terminarlo, o siga insistiendo en los peligros de fumar y continúe indefinidamente un desacuerdo de larga duración.

La aceptación y el respeto significan que permitimos que los demás sean como son, que vivan sus vidas como deseen, y uno deja de tratar de cambiarlos. Significa que uno libera con amor a los demás a lo que sea mejor para ellos.

Obviamente, esto no significa que si alguien quiere caminar frente a un autobús, permanezcamos pasivos a observar la tragedia que va a ocurrir. El caso de la pareja anterior, sin embargo, implica un desapego total y absoluto de lo que percibimos como un resultado inevitable.

Ampliando Nuestra Experiencia en la Diversidad

En su libro, “A Return to Love,” la autora Marianne Williamson escribe, “‘Un Curso en Milagros’ nos dice que todos los hijos de Dios tienen poder — pero nadie tiene poder ‘especial’. ‘Todos nosotros somos especiales,’ y no obstate ninguno de nosotros es especial. Nadie tiene más potencial que nadie más para difundir el amor y la luz de Dios.”

Aunque puede ser verdad que nadie tiene más potencial que nadie más, también es verdad que no todos lo reconocemos. Nuestros antecedentes culturales, étnicos, religiosos y socio económicos, al igual que nuestro género – para mencionar sólo algunos factores – puede colorear nuestras percepciones de lo que es posible para nosotros. Que entendamos esto es importante para nuestra aceptación de la diversidad y para ampliar nuestra experiencia de la vida a nuestro alrededor.

Por ejemplo, el tono de una pregunta en inglés puede sonar diferente más drásticamente o aún grosero para una persona cuyo idioma nativo es mandarín que para un americano o canadiense que ha hablado el idioma toda su vida.

Otras diferencias culturales pueden incluir las siguientes:

  • Movimientos de cabeza para contestar una pregunta en vez de responder verbalmente;
  • La necesidad de preguntar más de una vez si podemos ayudar antes de que la persona acepte la ayuda;
  • La inhabilidad de pedir ayuda porque hablarle a una persona con uniforme es atemorizante;
  • Confusión total o desaliento de que una necesidad o expectativa no sea cumplida;
  • Mover un dedo para indicar “no,” en lugar de responder verbalmente.

Ella era negra, heterosexual, provenía de una familia acomodada, estaba casada con un abogado y tenía dos hijos. Yo soy blanco, homosexual, crecí en un parque de remolques donde  subsistíamos con muy escasos recursos, tengo una relación poliamorosa, y no tengo hijos. Un conjunto muy diverso de antecedentes.

Tentativamente le pregunté, por el interés de nuestros estudios, si le gustaría derribar todas las barreras y lo que es políticamente correcto por la duración de nuestro viaje para peguntarnos uno al otro en forma completamente abierta acerca de nuestros antecedentes, estilos de vida, prejuicios y tendencias. Ella estuvo de acuerdo.

Es obvio decirte que fueron los tres días más agradables que hayamos pasado los dos — ¡y eso que hicimos más de una pausa! — pero al final de nuestro viaje ambos salimos de esa experiencia con una gran cantidad de conocimiento, más comprensión de nuestros antecedentes diversos y con una aceptación de las creencias individuales y a menudo divergentes que sosteníamos en una variedad de temas.

¿Y qué Crees?

Ninguna de las cosas en que estuvimos en desacuerdo tenía nada que ver con nuestras razas u orientaciones sexuales. Comparto contigo esta historia tan personal para ilustrar que para expandir dramáticamente tu propia experiencia acerca de la diversidad, puede ser que tengas que salir de tu zona de comodidad. Pero primero, toma algunos pasos de bebé.

Estos Son Algunos que Podrías Considerar:

  • Ve a un restaurante que se especialice en cocina étnica con la que no estés familiarizado.
  • Asiste a eventos culturales fuera de tu ambiente cultural.
  • Aprende un idioma nuevo.
  • Descubre a alguien que no crees que puedes hablarle — luego háblale a esa persona.
  • Lee acerca de creencias que son diametralmente opuestas a las tuyas — y defiende esos puntos de vista.

La diversidad debe ser experimentada, no solamente discutida o aprendida. Tratar a los demás con amabilidad, respeto e integridad es simple. Pero no es siempre fácil en un mundo donde algunos tratan de usar el espíritu de diversidad como una cuña para dividir a la gente. Cuando te enteres de algo que es diferente, o que las acciones de alguien no te son familiares, ve la situación desde el ángulo de la diversidad y niegáte a juzgar o condenar. En lugar de eso, interésate con curiosidad infantil y emoción acerca de lo que podrías aprender y el amor que quizá podrías intercambiar.

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